Vinos de Italia
Italia es una península vitícola de norte a sur y de costa a montaña. Su identidad nace de cientos de variedades locales y de una relación íntima entre vino, cocina y paisaje.
Cómo entender el vino de Italia
DOCG, DOC e IGT ordenan un mapa extraordinariamente fragmentado. Las denominaciones conviven con tradiciones campesinas, cooperativas, grandes casas y una generación que recupera viñas, ánforas y variedades olvidadas.
Principales regiones vinícolas
Piemonte
Nebbiolo en Barolo y Barbaresco; Barbera, Dolcetto y blancos alpinos.
Veneto
Amarone y Valpolicella, Soave y el universo de Prosecco.
Toscana
Sangiovese en Chianti Classico, Brunello di Montalcino y Vino Nobile.
Friuli y Alto Adige
Blancos de precisión, variedades aromáticas y viticultura alpina.
Lombardia
Franciacorta, Valtellina y Oltrepò Pavese.
Emilia-Romagna
Lambrusco, Sangiovese y una cultura de vinos gastronómicos.
Campania
Aglianico, Fiano, Greco y viñedos volcánicos.
Puglia
Primitivo, Negroamaro y grandes paisajes mediterráneos.
Sicilia y Cerdeña
Etna, Nero d’Avola, Vermentino y variedades insulares.
Variedades que articulan el país
Estas variedades articulan la identidad del país y permiten relacionar regiones, denominaciones, estilos y formas de elaboración.
Una lectura conectada del país
Regiones, variedades, elaboraciones e historia forman una lectura conectada: cada elemento ayuda a comprender los demás y a situar cada vino dentro de su cultura de origen.
Fuentes de referencia: MASAF y Organización Internacional de la Viña y el Vino. Contenido editorial de Vinodiversidad.
